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¡Gracias y enhorabuena por interesarte en leer este apartado!
Comprendo que dé un poco de pereza leerse esto –sobretodo cuando me
alargo un poco– pero ya verás que vale la pena el esfuerzo. Venga,
acaba con esa pereza y dedícale diez minutillos a leer esto; te
gustará.
Empecemos:
Una de las cuestiones que mucha gente no tiene resuelta es la
siguiente: ¿Dios, existe? Unos dicen que sí, otros que no, y otros
restan indiferentes. En estas líneas voy a hacer lo siguiente:
demostrarte que Dios existe. ¿No te parece interesante? Ya verás.
Sólo te pido que consideres lo mismo que te he dicho en la
introducción: que abras tu corazón y que no te encierres en tu
soberbia.
Vamos
allá.
Para empezar, te diré que la creación exige un Dios.
La ciencia nos dice que el origen de todo fue el archifamoso
Big Bang. En resumen nos dice que al principio la tierra era una
masa incandescente y por una serie de descargas eléctricas en el
fondo de los mares se formaron las primeras células. Eso está muy
bien: resulta ser una hipótesis ingeniosa si se adereza con
palabrejas científicas sin mencionar en ningún momento a Dios.
Una
vez dada esa explosión, se forma la tierra….aparece una
insignificante molécula de proteína...y con el paso del tiempo….¡¡¡chachán!!!
aparece algo tan sofisticado como el ser humano o como este
ordenador que tienes delante. ¿No te parece que hemos ido demasiado
rápido?
Vamos
a estudiar el tema un poquitín más despacio, ¿te parece? Venga.
Nos podríamos preguntar: ¿Quién ha transformado aquel planeta
muerto en esta tierra tan maravillosa? ¿El azar, quizás? ¿La mera
combinación de gases y elementos? Es decir, que lo que no son
capaces de hacer todos los científicos del mundo juntos, ¿lo han
hecho a solas el agua, el fuego, el aire y algunos materiales con
sus medios y sin inteligencia, a fuerza de casualidades?
¡Absurdo!
Estudiemos por ejemplo la maravilla del ojo: ¿cómo apareció el
primer ojo? Un animal no veía, luego su hijo sí… ¡porque alguno tuvo
que ser el primero que vio!, ¿o no? ¿Qué hizo un ser sin
inteligencia para crearse un ojo? ¿Era un ojo ya perfecto y tan
complicadísimo? Increíble que él solito se hiciera lo que hoy no
consiguen hacer todos los oculistas del mundo. O todavía más
increíble que sólo se hiciera un medio ojo con el que no veía para
que sus hijos lo perfeccionasen. ¡Ridículo!
Yo ahora te pregunto:
¿De manera que esa cámara de fotos Sony que tienes y de la que
estás tan satisfecho fue hecha por el hombre, mientras que esa
magnífica Kodak doble y estereoscópica de tus ojos, con una
adaptación automática, así mismo de la apertura del diafragma (iris)
con una placa impresionante que se renueva automáticamente y que
produce una foto-color (retina) sucedió al acaso?
¿De
manera que esa pelota de fútbol a la que tu ves dar puntapiés fue
hecha, mientras que esas dos magníficas instalaciones oxigenadoras
de tu cuerpo, esas complicadas bolsas deshinchables llamadas
pulmones, donde la ramificación de los bronquios se hace tan
numerosa e intrincada que brinda una superficie de contacto de 150
metros cuadrados al aire para que pueda éste oxigenar tu sangre, eso
sucedió al acaso?
¿De
manera que ese motor de tu coche fue hecho por el hombre mientras
que esa bomba que no pesa más de doscientos gramos y por la cual se
filtran 9.000 litros de sangre al día, tan diminuta y, sin embargo,
tan potente, que si emplease toda su energía para elevarse hacia el
aire podría alzarse hasta 6 kilómetros cada hora; esa bomba, que
late 2 millones de veces al año, a la que llamamos corazón, se hizo
sola?
¿De
manera que…. Como ves, cuando con sentido común se analiza la
evolución, se ve que es imposible que, por solo los elementos de
la materia, se cree algo tan maravilloso. Y si la materia ha
evolucionado, tiene que haber una inteligencia poderosísima que haya
dirigido esa evolución, no puede hacerse así, por las buenas. Además
la ciencia ha descubierto –para aquéllos que dicen que disponiendo
de la eternidad es posible la creación del mundo al azar– que la
eternidad no estaba a disposición de la naturaleza, después de todo;
ese tiempo supuestamente eterno para algunos, se ha encogido a unos
15-20 mil millones de años. ¡Nos lo dicen los astrólogos! ¡Los
astrólogos de hoy nos dicen que el cosmos fue creado! La misma
ciencia nos confirma la fe.
¿No
es una estupidez decir que la materia, que es ciega y que no tiene
razón ni intencionalidad, ha logrado organizar un complejo tan
ordenado de leyes? Pero ¿quién ha dado esas propiedades a la
naturaleza? ¿Quién las ha coordinado hasta producir este maravilloso
cosmos?
Te voy a poner un claro ejemplo para que respondas a esa
pregunta:
Si un
día vas a Roma no dejes de visitar el planetario que los alemanes
ofrecieron a Italia como parte de las reparaciones de la derrota
militar en Primera Guerra Mundial. Aquello es una obra maestra.
Espera a que se apaguen las luces. Mira cómo, en el techo, al
que se ha dado la forma aparente de la bóveda celeste, empiezan a
aparecer millares de puntitos luminosos que nos indican el número,
el lugar y la distancia de varias estrellas. Las distancias están
expresadas en centímetros o fracciones, pero representan millones y
millones de kilómetros. Allí puedes observar los movimientos de los
planetas alrededor del Sol, y de la Luna en torno de la Tierra. Es
como, diríamos, un pequeño universo ya de por sí.
Pero
hete aquí que ahora sales del planetario y al aire libre levantas
los ojos a los cielos y le dices a tu acompañante:- Bravos chicos
esos ingenieros alemanes, listos de veras, ¿no te parece? ¡Qué obra
maestra de ingeniería han producido! ¿Has visto la precisión y la
coordinación de los movimientos?
El
planetario esta hecho en Alemania: “made in Germany”. Muy bien;
pero, ¿qué nos dice usted del otro planetario que esta encima de
nuestras cabezas? No habrá loco en el mundo que piense que el
planetario de Roma ha sido el resultado de unas goteras en el techo
y que se hizo al azar; pero si este planetario es solamente una
imagen o reproducción a pequeña escala de los cielos, ¿es posible
que el original sucediera al acaso, a fuerza de tiempo y
casualidades, mientras que nadie se atreve a negar que la copia ha
sido hecha “made in Germany”?
Observemos ahora brevísimamente algunas maravillas en la
naturaleza:
Mira
a esas mariposillas que se deslizan por el aire, a esos tulipanes
acariciados por la brisa primaveral, a esas hormiguillas que
corretean alegremente, a esos perfectísimos panales que son el
resultado de un cálculo matemático complejísimo por parte de las
abejas para formar su estructura hexagonal, a esas telarañas
ingeniosas, a esas nubes esponjosas que adquieren formas
irrepetibles, a ese cielo azul, a ese cielo gris, a esos montes
salpicados por el azúcar nevado, a esas aguas cristalinas que
resbalan por los ríos, a esas abejillas que germinan las flores con
el polen que arrastran en sus patas, a esa gran cantidad de frutas
sabrosas que nos da gratuitamente la tierra, a esos pajarillos que
entonan singulares melodías, a esos exactísimos movimientos
ordenados de los planetas y las estrellas, sujetos a un horario tan
perfecto, a esos hermosos bebés con esos ojos que atraviesan el
alma, a ese amor que llevas dentro, a esa brújula de tu interior que
apunta hacia un bien universal, a ese orden perfecto en el conjunto…
¡La
naturaleza entera eleva un canto glorioso al divino Creador!
Si la naturaleza te parece grande, ¡cuán grande será su Creador!
¿Crees que todo esto viene del azar, de una miserable
molécula de proteína? Repito: lo que no pueden hacer ni todos los
científicos del mundo, ¿se hizo solo?
¡Sí!
Dice el ateo. Pues yo le digo: apaga y vámonos amigo.
Muchos todavía siguen diciendo que con los avances de la ciencia
la fe se ha quedado anticuada, superada, y que ya podemos prescindir
de ella. ¡Un momento! ¿Cómo es entonces que, al llegar los físicos y
astrónomos a la cumbre de sus investigaciones, nos están diciendo
que se han encontrado allí sentados a los teólogos? ¿Y qué
nos dice el testimonio de tantos científicos de talla creyentes?
Luego aparecen muchos psicólogos diciendo: -Dios es una creación del
hombre, una invención, una mera necesidad humana- ¿Seguro? ¿Así que
el hambre también es una necesidad creada por el hombre? Intenta
estar unos días in pegar bocado, a ver si tu estómago de muestra
conforme con tu razonamiento. Este argumento realmente si se examina
carece de sentido, aunque no nos entretendremos en desarrollarlo,
pero podemos hacerlo si te interesa.
Hay otras muchísimas cosas que nos demuestran la existencia de
Dios. Por ejemplo, todos los pueblos de culturas y naciones
diferentes, totalmente incomunicados y sin ninguna relación entre
ellos, han dado culto a un Dios. Está claro que no disponían de los
conocimientos que hoy en día tenemos y que llegaban a realizar
prácticas inhumanas e irracionales. Pero si todos los pueblos han
creído en un Ser Superior por algo será. ¿No crees que esa práctica
universal y perpetua será, por lo menos, un fuerte argumento para
que procure estudiar el tema?
Quien
no cree en Dios es porque no se molesta en buscarlo o porque se
encierra a sí mismo.
En resumen: Es más fácil creer que Henry Ford no existió nunca, y
que los coches Ford crecen entre matorrales, que tragarnos esa gran
estupidez de que el mundo es meramente obra del azar, producto de la
mera combinación de elementos dispersos en el aire.
Podría escribir libros y libros acerca de las maravillas que nos
rodean. Para ello te aconsejo la lectura de algunos libros, como
Dios en un Espejo (Monseñor Oliver Sandbow), A Dios por la
Ciencia (Jesús Simón, S.J.) o Motivos para creer (Jorge
Loring, S.J.)
Dejando ahora los argumentos que nos demuestran que tiene que
existir un Creador “por narices”, lo único que puede resultar
difícil es creer en Dios si no lo vemos.
Hay
que advertir que Dios no se puede probar matemáticamente; es
evidente: el amor, por ejemplo, no se mide en una báscula o se
contiene en una probeta.
Si
Dios fuera tan evidente como algo palpable no sería acto de fe
meritorio creer en Él. Esto lo comentaremos más detenidamente en
los siguientes apartados, pero quizás ahora la pregunta de alguien
sea: ¿Cómo probar que Dios existe si no le vemos?
Si no
le vemos…; y sin embargo yo creo que le vemos perfectamente a través
de las criaturas y del universo, ¿o no? Es decir, a través de las
huellas que Dios nos ha dejado para que hagamos el esfuerzo de
admitir que Él es nuestro Creador.
Si
vas por la playa y ves unas huellas en la arena, ¿acaso no supones
que alguien ha pasado por allí? ¡A pesar de que no ves a ese alguien
que por allí ha pasado sus pies! Pero lo sabes por sus huellas.
Es
como el dicho de que no hay reloj sin relojero. Si un día te
encuentras un reloj en la Luna, sabrás que alguien ha ido antes y lo
ha dejado allí, que no ha salido como un hongo.
Además, ¿es que tan sólo creemos en aquello que vemos? ¿Acaso vemos
el amor, la amistad? Pero sin embargo, ¡vaya si creemos en ellos!
Por eso, después de todo esto que hemos comentado, llegamos a la
fantástica y sencilla conclusión de que tiene que existir un Ser
superior, increíblemente inteligente y poderoso que nos ha creado.
Para finalizar, debemos considerar que nadie puede
despreocuparse de si hay o no hay Dios, porque si resulta que
existe un Dios que te ha creado por amor y ni siquiera le has
reconocido como tal, tu actitud sería un crimen digno del mayor
castigo. Si es verdad que quiere hacerte hijo suyo y participe de su
felicidad, ¿cómo no vas interesarte en el asunto más importante de
toda tu vida?
Es
como aquel ateo, cuya única ley moral era pasarlo lo mejor posible,
que va con tono burlesco al ermitaño penitente y le dice:
-Mire, que si luego no hay Dios… ¿qué hará usted?
Él le
responde: -No estaría peor que tú. Pero yo ahora te digo: y si
resulta que sí que hay Dios, ¿qué harás tú?
¡Se
estiraría de los pelos!, ¿no crees?
Como conclusión diremos que debemos buscar a Dios,
buscarle siempre, en las criaturas, en nuestro interior, en nuestra
conciencia. ¿De dónde viene, sino, esa voz que nos reprime
desde dentro cuando hacemos algo mal?
Para
llegar a tan maravillosa conclusión te invito a que te encierres
en tu habitación y pienses… reflexiones… medites. No es difícil.
Ahora te toca a ti poner esto en práctica.
Una
vez llegamos a la conclusión de que existe Dios, podemos suponer que
se nos habrá revelado y que nos habrá creado con un fin, ¿verdad?
Trataremos en breve este aspecto tan interesante en el próximo
apartado.
¡Ánimo!

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